Hay familias que no necesitan posar perfecto… porque el amor ya lo acomoda todo. Risas espontáneas, abrazos apretados, miradas que hablan solas y pequeños instantes que, con el tiempo, se vuelven tesoros. La fotografía familiar no se trata solo de verse bien. Se trata de recordar cómo se sentía estar juntos. Gracias por permitirme contar su historia a través de mi lente. — Francisco Vargas Fotógrafo